Cuando se oye su grito, desde tres calles antes, el perro de mis vecinos empieza a aullar. Entonces yo me siento su alma gemela. Cuánto me gustaría poder aullar cuando se acerca un camión con megáfono y la voz de una niña, grabada en un disco que se vende por tantos miles como camionetas pasan gritando varias veces al día. “Se compran colchones, refrigerados, estufas,lavadoras, microndas o algo de fierro viejo que vendaaaan”. Una vez y otra y otra, por lo menos tres veces al día, entre semana, y siete los sábado y domingos pasan por mi calle, y el perro da un aullido que expresa su desesperación, la mía y seguramente la de miles de vecinos.
¿Quién permite ese ruido? Sé, porque la entrevistó Cristina Pacheco, que la niña que grabó el disco es ya una mujer triste y pobre, que podría ser muy rica con las regalías que debía dejar la voz con que nos taladra. Su papá pasaba comprando hace muchos años, por una sola zona de la ciudad. Ahora grita en todas partes, en todas las esquinas. Y se nos hace lógico. Nadie además del perro se queja.
Esta ciudad necesita, por caridad de los dioses del silencio y el respeto a la privacía auditiva de sus habitantes, que esta tortura pase dos veces a la semana y una vez por cada calle. O nunca.
Una cosa es un pregón, el triángulo que toca el señor que vende los barquillos, la marimba, la tropeta,los del gas, la campana de la basura, ruidos naturales y otra el escándalo de un chillido inhumano porque lo amplía un megáfono.
Hay muchas dificultades en el arte de gobernar. Esta es muy sencilla. Modérenlos, por lo que más quieran.

Leer completo

18 octubre, 2013

Lluvia sobre Don Corleone

Otra vez está lloviendo. Mi perro, el que fue de mi madre, al que llamaron Nino, como se les llama en italiano a los padrinos, a veces es solitario igual que un gato. Entonces lo llamo Don Corleone, porque está echado un su alfombra, escéptico, dilucidando qué matar o a quien mataron para convertirlo en la croqueta que ha de comerse al rato. Tiene un aire de señor de Sicilia y dormita sin hacerme ningún caso. Pero que no caiga un trueno porque corre a echarse a mis pies, y tiembla como la luz de los relámpagos que nos rodean. Entonces lo llamo Rocamadur, porque me recuerda al niño de la Maga. Y me da miedo que algo le pase mientras yo leo las noticias en la pantalla de luz que tantas sombras trae. Ha vuelto a llover y estamos en la segunda quincena de octubre.
Punto y aparte: Luis de la Barreda, hombre de bien, primer ombudsman de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, me cuenta de Malala. En su artículo de hoy habla de la niña en Pakistán que cuando entraron los talibanes a la ciudad se rebeló y sufrió las consecuencias. Cito a mi amigo: “en una actitud inaudita de valentía, Malala alzó la voz defendiendo el derecho de las niñas a estudiar. Tenía trece años cuando empezó a escribir un blog para la BBC bajo el pseudónimo GulMakai, en el que denunciaba las atrocidades de los fanáticos talibanes.
Cuando se supo quién era la autora del blog fueron por ella. El 9 de octubre de 2012, un miliciano de un grupo terrorista vinculado a los talibanes abordó el autobús escolar en el que se trasladaba Malala y le disparó a bocajarro.
Una de las balas entró por debajo del ojo izquierdo, hizo añicos los huesos de la mitad de la cara y rozó el cerebro. Pero ella fue protegida por las diosas femeninas de todas las religiones y sobrevivió milagrosamente. Media cara estaba afectada. Noo podía reír, casi no podía hablar, no podía parpadear con el ojo izquierdo. El dolor era insoportable. Se le trasladó al Hospital Reina Isabel de Birmingham, Reino Unido, donde se le hizo cirugía reconstructiva y se le rehabilitó.
Hoy Malala ––a quien recientemente se le ha concedido el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia de la Eurocámara–– es una guapa muchacha de 16 años que no ha perdido el don de la alegría y en cuya mirada no se lee rencor ni amargura sino esperanza y coraje. Para seguir enfrentando a los talibanes, empeñados en reducir a las mujeres a una condición de esclavitud, es imprescindible mucho coraje, palabra que proviene de un vocablo latino que significa corazón”.
Punto final: Ha dejado de llover y entre las nubes está brotando una luna anaranjada. Bendita sea la madre naturaleza cuando se pone de buenas.
Música para hoy: Una canción yucateca que empieza diciendo: quisiera preguntarle a la distancia, si tienes para mí un pensamiento…
Poesía para hoy: Poesía para hoy:
“Cuando el cangrejo avanza hacia la luna,
El mar de amor se rompe en los espejos
Y hay lectores colmados de fortuna”
Tomado de “Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas”. Luis Miguel Aguilar. Edición de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Leer completo