10 julio, 2020

La música de una carta

Hace mucho que no les escribo. No ha sido por avara, sino porque a veces el silencio me acalla. Y este tiempo ha sido una de esas veces.
No he querido dejar de traer a este blog un tesoro que quizás muchos de ustedes ya no conozcan. Yo lo encontré hasta hoy y aquí se los dejo. Oigan ustedes la música que hay en la sencillez de esta carta que empieza diciendo: Yo, Ennio Morricone, he muerto.
Vean si leerla no les concede un rato de paz.

Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto.

Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida.

Hay solo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho cariño a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido conmigo y con mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto las quise.

Un saludo lleno, intenso, profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Mónica y a mis nietos Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los he amado.

Por último, María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

Para ella es mi más doloroso adiós.

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