23 marzo, 2020

¿Y si te mueres?

Verónica va caminando con su nieto, por el campo, frente al volcán. Al día siguiente se irán a recluir en su casa. El niño tiene casi seis años. Y le gusta cantar.

—Abu y si te da el coronavirus ¿te mueres?

—No creo que me dé, no te preocupes.

—Pero si te da.

—Si me da puede darme muy leve.

—¿Y si te da fuerte?

—Si me da fuerte me cuido y me alivio.

—Y si no te alivias pronto ¿Te puedes morir?

—Tal vez— dijo por fin mi hermana.

—Pues yo no quiero que te mueres. ¿A dónde te irías si te mueres?

—A donde se fueron Ruma y Negra, mi mamá y la de tu abuelo.

—Y hasta allá ¿puedo hablar contigo?

—Sí claro. Hay manera de hablar con nuestros muertos. Cuando piensas en ellos, cuando te acuerdas, cuando te preguntas qué opinarían.

—Pero ¿me podrías contestar? Porque yo en eso del cielo, la verdad no creo.

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