La brillante tierra del Caribe estará apagada. Se sabe que hoy a las once de la noche el mar, indiferente a los destrozos que puede hacer su ira, se estrellará contra las playas, la rocas, la casas de quienes viven en el norte de Quintana Roo. Para mí, los más queridos viven en Cozumel, Ahí están: esperando que el agua y el aire enloquezcan. Y habrá una luna mirando el espectáculo, una ensombrecida luna de octubre.

El mar es una cosa seria, saben los que viven junto a él. El mar es un amante impredecible : desconoce, abandona, lastima, pero brilla, acompaña, alimenta. El mar traga, roba, vomita. El mar abraza. El mar es un amante, y quienes lo aman entienden su locura y lo perdonan. Por eso no se fueron cuando llegó el aviso de su próxima cólera, por eso no lo dejarán después de padecerlo, por eso vuelven a empezar junto a él, recién acallado, la fiebre de vivir a su vera.

Mañana hemos de saber cuánto sufrieron. Hoy los acompañamos con todo el corazón.

La tenacidad como virtud, dice el himno que eso es Quintana Roo.

 

Ángeles Mastretta
Escritora. Autora de Yo misma. AntologíaEl viento de las horasLa emoción de las cosasMaridosMal de amores y Mujeres de ojos grandes, entre otros títulos.