“La patria es el sabor de las cosas que comimos en la infancia” dijo Cardoza y Aragón a quien la guerra, las discordias y la dictadura arrancaron de su país de nacimiento, quitándole la bendición de caminarlo y regalándonos la de su exilio entre nosotros.

Recojo ahora la sabiduría de su frase para asirme a ella y asegurarme de que la patria es tantas cosas como nuestra memoria y nuestros afanes puedan volverla.

La patria no es sólo el territorio que se pelean los políticos, asaltan y roban los criminales, quieren para sí los discursos y la fiebre de las acusaciones y desvaríos. No es el nombre que exhiben como suyo quienes le gritan vivas.

La patria es muchas otras cosas y está en el mundo todo. Hay que temerle a la patria que se aclama y al patriotismo que se pregona. De esas patrias están hechos los destierros y la aflicción de tantos en todos los tiempos.

Está difícil este septiembre al que en nuestro país llamamos “mes patrio”. Pero hemos de andar por él, con valor y sin barbarie. ¿Verdad?