Para fortuna del infortunado mundo, hay lujos, —como la música y los árboles, como el soberbio pasado y las catedrales—, que no se desbaratan con necedad. Digo esto para recordar que justo hace un año, cuatro mujeres enamoradas nos fuimos a Italia de la mano del deseo. A encontrarnos con la fantasía del mejor músico de nuestros años. El querido Ennio Morricone. En sí mismo un ensalmo, este hombre, a los 91 años, nos regaló un concierto inolvidable. Así que hoy, para variar un poco y salir un mucho, vámonos a Italia.

Punto y aparte. Si alguien encuentra algún otro, por favor déjelo aquí abajo.