Una semana después del día después, me da gusto decir que esto de que Andrés Manuel López Obrador haya ganado con tanta diferencia ha sido un fortuna. Estamos en paz. Y si no fuera por lo que pasó y aún sigue pasando en Puebla, diría que hay en el aire una tranquilidad que alegra. No sé qué nos irá pasando con los meses, nadie lo sabe, pero nunca se sabe. Hay que esperar que todo salga bien.

Yo espero, y esta semana me ha tranquilizado oír que así puede ser, que quien ha ganado esta elección gobierne con inteligencia y generosidad. Hablé como tantos, el día primero de julio y dije cuánto espero que dejemos de oír litigios y empecemos a ver cómo Andrés Manuel López Obrador mejora, tanto como lo ha prometido, el país que hereda. No se ve fácil. 

Quiero confiar en que prevalecerá el deseo de bien hacer de quienes llegan al gobierno con él. Me gusta mucho Olga Sánchez Cordero. Si lo que ella propone se vuelve posible, quizás muchas de las cosas que nos parecen imposibles no lo sean. Me tranquiliza oír a Gerardo Esquivel, que es un hombre sensato y bueno, hacer el recuento de cómo puede conseguirse un dinero que sería urgente conseguir. Ojalá.

Pero me siguen espantado los mil nombres de tantos cuantos pillos se han formado en las filas de Morena. Pero pillos abundan y espero de corazón que resulten visibles y pueden ir desapareciendo.

La verdad, la actitud de AMLO esta semana mermó mi desconfianza. Espero que así siga. Espero que dejemos de oír litigios y empecemos a ver qué tan posible es concretar todo lo que muchas veces suena a fantasía.

Espero que las opiniones distintas, que hasta hoy se han considerado enemigas, se tomen en cuenta. Y que se dirima pensando también en ellas. Estoy viendo y a ratos me cuesta creerlo, que eso puede suceder.  

Temo que sea muy difícil acabar con el espanto en que nos tienen la violencia y la maldad de muchos. AMLO no nos ha dicho cómo lo hará. Pero quiero creer que es posible mejorar el sistema de justicia, empezando por el sistema penal. Es urgente que la ley proteja a quienes más padecen la sin razón y el abandono.

Espero del nuevo gobierno el respeto que el Estado debe dar a la ética de la vida privada, en asuntos como la libertad sexual, reproductiva, religiosa o sin dioses. Espero que se oigan las propuestas de quienes saben cuánto urge dedicarle tiempo, autoridad y fuerzas, a mejorar el medio ambiente, porque también eso es hacer justicia, es redistribuir. 

¿Acabar con la corrupción? Nada mejor puede desearse. Pero tampoco nos ha dicho, con seriedad, no con ilusiones, ni auto complacencia, cómo lo hará. Y tampoco se ve fácil. Tendrá que empezar a barrer desde arriba, pero también desde muy cerca. Acabar con la corrupción. ¿Quién no quiere custodiar este empeño?

Punto y seguido: Hoy es martes diez, pongo aquí mi esperanza.

Dos puntos: Ganó Francia. A ver qué pasa mañana. Cada día hay que ir viendo qué pasa.