Lo que ha dicho Trump, con peores modos y palabras que nunca, respecto de los migrantes indocumentados de México y Centroamérica, no sólo amerita la exigencia de una disculpa inmediata sino una beligerante actitud mexicana, de la sociedad, pero sobre todo del gobierno que nos representa, respondiendo con represalias, no sólo con palabras. México, el gobierno de México, hace mucho trabajo sucio para el de USA. El ejército mexicano detiene a los migrantes centroamericanos para que no sigan adelante cuando quieren llegar a otra la frontera. Incluso cuando dicen que vienen a quedarse con nosotros. ¿Por qué? A nosotros ¿qué? Nosotros, si tanta gente llega a nuestro México buscando pasar, no tenemos que frenarla en nuestra frontera. No dejarlos pasar por esta tierra que es tan suya como nuestra, ha sido cooperar en exceso. Y puedo hacer una lista, larga de cooperaciones y arreglos. De regreso, con Trump, sólo groserías. Nunca debimos haber llegado, esperando con cortesías y caravanas, a que este majadero, al que media, pero sólo media, población estadounidense, eligió para gobernar a todo el país, siga insultándonos. Presidente Peña, se está usted tardando. Deje de hacer tres o cuatro de los muchas favores que este país nuestro le hace aquel. Y, señores candidatos, porque ahora nada más son señores, digan algo. No están pintados. Y, sobre todo, nosotros, sus representados o por representar, no los queremos en silencio.
Punto y seguido: Ya saben ustedes que yo no soy buena para hablar de estos temas, pero es que ahora sí no me quedó más remedio.
Punto y aparte: siempre es bueno venir hasta ustedes y contar lo que pasa por esta escribiente.
Punto final: De una vez les anticipo que en el número de Junio no voy a seguir contándoles las segunda parte del esfuerzo de Hermila Galindo por conseguir el derecho a votar. Les contaré que murió un amigo muy querido. Y que he de dedicarme a su memoria. Creo que les gustará conocerlo.