Para volver a donde nos quedamos, les digo: no vayan ustedes a creer, como yo, que todo está resuelto. Ya tengo acta de nacimiento. Es más, tengo tres impresas, que me llegaron gracias al cariño de amigos generosos. Y una en línea, con sólo poner mi CURP, porque quienes atienden la mesa de gobernación oyeron unos lamentos. En el INE voyn muy bien, pero aún los desconcierta esto de la señora con varios nombres y ninguno. Con todo, saldrá mi credencial y a votar se ha dicho aunque yo no sepa ni qué decir.
Punto: Muchas veces dejo en Twitter fotos de los volcanes. Un día de estos puse la que parece pintura del doctor Atl. Emocionante, pensé al verla. Lo mismo dijo el embajador Miguel Díaz Reynoso y me envió un texto en en el que cuenta la espantosa tragedia de unos estudiantes que subieron al Izta a principios del crucial 1968. “La transparencia del tiempo” lo llamó. No se los voy a contar porque da miedo y es tan bueno que es para leerlo. Mañana pondré el enlace. Por lo pronto, por favor, si alguien tiene planeado encaramarse a los volcanes, piénselo mil veces antes. Lo digo por Lara, la hija de una amiga muy valiente que es tan audaz como ella. Los volcanes, y más la Mujer dormida, entre más lejos más bellos.
Punto y seguido: Ya voy a venir más seguido. Aunque me dé pena parecer boba platicando nimiedades en estas páginas de aire que son tan sesudas. Ni modo. Hace falta compartir. ¿Cómo ven ustedes?
Punto y aparte: Mis nietos llevan aquí desde el temblor de septiembre. Son un misterio y una gloria. Yo no sé qué voy a hacer cuando se vayan. Esto sí que me preocupa más que por quién votar.
Punto final: Ayer el más sonriente dijo su primera palabra. “Agua”. Pasó el día disfrutando su logro. La veía, la señalaba, la pedía: agua. La Asociación Civil “Dale la cara al río”, envió esta mañana una carta reconociendo este gesto como una solicitud de afiliación y aceptándolo como el más precoz miembro activo.