01-jilguero

Voy caminando por el bosque de Chapultepec, cerca de mi casa: ¿Cómo es que trama la vida su camino de misterios? ¿Cómo es que el azar se hace cargo de nuestro destino? ¿Qué nos toca darle al mundo que tanto nos da, a pesar de lo que nos quita? ¿Qué conjuro puede ayudarnos a vivir?
No se puede andar por el mundo sin hacer el intento de comprenderlo aunque hay mil cosas cuya esencia nos resulta impenetrable: la vida misma, ni se diga. La naturaleza con su carga de urgencias y su condición vulnerable, como la nuestra.
El mundo está lleno de maravillas, de impasibles maravillas que hablan sin hacer ruido, que no explican la razón de ser de sus colores, que simplemente existen, incluso a pesar del empeño que los humanos ponemos en devastar su armonía, su belleza.
Creemos lógico que la naturaleza esté vivísima un día y desaparezca al día siguiente. ¿Por qué una vez tras otra nos sorprende y asusta parecernos tanto a ella si somos parte de lo mismo?
Camino por el bosque de Chapultepec, cerca de mi casa, y me pregunto si este bosque vive por el afán de que alguien lo recuerde o más bien si hay que mantenerlo vivo para poder recordarlo, para que algo de su brillo evoque nuestro paso cuando ya no andemos aquí.
Vivimos para ser testimonio y dar testimonio de la vida, aunque de tantos modos podamos vivir sin entenderla. Y vivimos como vivos eternos.
Yo camino por este bosque como quien se entrega a una ceremonia. No tengo más religiosidad que la devoción por los seres humanos y por la naturaleza que los ha creado y los abriga. Todos los días quiero reverenciar el arte del que son capaces los unos y la otra.