Lluvia sobre Don Corleone

Otra vez está lloviendo. Mi perro, el que fue de mi madre, al que llamaron Nino, como se les llama en italiano a los padrinos, a veces es solitario igual que un gato. Entonces lo llamo Don Corleone, porque está echado un su alfombra, escéptico, dilucidando qué matar o a quien mataron para convertirlo en la croqueta que ha de comerse al rato. Tiene un aire de señor de Sicilia y dormita sin hacerme ningún caso. Pero que no caiga un trueno porque corre a echarse a mis pies, y tiembla como la luz de los relámpagos que nos rodean. Entonces lo llamo Rocamadur, porque me recuerda al niño de la Maga. Y me da miedo que algo le pase mientras yo leo las noticias en la pantalla de luz que tantas sombras trae. Ha vuelto a llover y estamos en la segunda quincena de octubre.
Punto y aparte: Luis de la Barreda, hombre de bien, primer ombudsman de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, me cuenta de Malala. En su artículo de hoy habla de la niña en Pakistán que cuando entraron los talibanes a la ciudad se rebeló y sufrió las consecuencias. Cito a mi amigo: “en una actitud inaudita de valentía, Malala alzó la voz defendiendo el derecho de las niñas a estudiar. Tenía trece años cuando empezó a escribir un blog para la BBC bajo el pseudónimo GulMakai, en el que denunciaba las atrocidades de los fanáticos talibanes.
Cuando se supo quién era la autora del blog fueron por ella. El 9 de octubre de 2012, un miliciano de un grupo terrorista vinculado a los talibanes abordó el autobús escolar en el que se trasladaba Malala y le disparó a bocajarro.
Una de las balas entró por debajo del ojo izquierdo, hizo añicos los huesos de la mitad de la cara y rozó el cerebro. Pero ella fue protegida por las diosas femeninas de todas las religiones y sobrevivió milagrosamente. Media cara estaba afectada. Noo podía reír, casi no podía hablar, no podía parpadear con el ojo izquierdo. El dolor era insoportable. Se le trasladó al Hospital Reina Isabel de Birmingham, Reino Unido, donde se le hizo cirugía reconstructiva y se le rehabilitó.
Hoy Malala ––a quien recientemente se le ha concedido el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia de la Eurocámara–– es una guapa muchacha de 16 años que no ha perdido el don de la alegría y en cuya mirada no se lee rencor ni amargura sino esperanza y coraje. Para seguir enfrentando a los talibanes, empeñados en reducir a las mujeres a una condición de esclavitud, es imprescindible mucho coraje, palabra que proviene de un vocablo latino que significa corazón”.
Punto final: Ha dejado de llover y entre las nubes está brotando una luna anaranjada. Bendita sea la madre naturaleza cuando se pone de buenas.
Música para hoy: Una canción yucateca que empieza diciendo: quisiera preguntarle a la distancia, si tienes para mí un pensamiento…
Poesía para hoy: Poesía para hoy:
“Cuando el cangrejo avanza hacia la luna,
El mar de amor se rompe en los espejos
Y hay lectores colmados de fortuna”
Tomado de “Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas”. Luis Miguel Aguilar. Edición de la Universidad Autónoma Metropolitana.

De milagro

Tengo por el juego de futbol un cariño que pasa por todos mis cariños del sexo opuesto. Mi papá, mis hermanos, ni se diga mi cónyuge, mis hijos, mis sobrinos, mi yerno, buena parte de mis amigos y el más drástico de todos, mi cuñado el poeta Luis Miguel Aguilar. A él no le gusta que uno lo nombre, pero tiene un libro precioso que llamó “Medio de construcción”. Y él todo es un poema jugando y viendo futbol.
Yo diría que, a pesar de su físico juvenil, ya no está en edad para correr el riesgo, cada semana, de que le desbaraten la rodilla, la espalda, el cogollo, la pierna, la post pierna o la cutícula; pero no es lo suyo oír mis opiniones y como tiene un amigo al que llama el camaleón peripatético, con el que mantiene todos los miércoles las conversaciones más eruditas de que se tenga noticia, cuando le toco el tema, se mimetiza, cambia de color y no me hace ningún caso.
En cambio, cuando lo llamo para ver los juegos de la selección mexicana, en lo que se consolida cada día con más fuerza como el palco del general cuyo nombre lleva la calle en que vivimos, acude dócil y generosamente. Tras él viene toda la parentela y con ella una parte crucial de nuestros amigos, entre los que predomina una futbolera entusiasta y preciosa bien nombrada Denise Eme.
Simbólicamente, Luis Miguel juega en el equipo Patria. Los días de partidos clave, todos los demás jugamos en su mismo equipo. Y el Patria se vuelve la Selección Mexicana. ¿Qué le vamos a hacer? En los últimos meses no nos ha ido bien. Quien no lo sepa en este blog, y quiera bien entenderlo, puede asomarse al blog de la redacción de Nexos. Ahí hay una elocuente descripción y análisis de nuestras desgracias. Por eso, y porque no sabría cómo, es que no voy a enumerarlas aquí. Baste sólo con decir que utilizo este espacio para convocar a la razón.
Punto: En lo que llamamos el palco, yo me siento de perfil. Con un ojo veo la tele y con el otro veo al público. Mi verdadera fiesta. Y lo oigo con los dos oídos que aunque sordos fueran lo escucharían, porque el griterío es comparable al del estadio Azteca. Y es que es un sufrir que hace palidecer varios velorios. Eso sí, se bebe como en los velorios de antes. Así que hay ratos en que la tragedia se confunde con un júbilo de carcajadas. Como en el último juego, cuando el gol de Estados Unidos nos salvó de la perrera en que ya estábamos con todo perdido, menos las razones del poeta explicando que las eliminatorias siempre son arduas. ¿Cómo no estar felices si hubo un momento en que los viejos evocaron con horror la infancia en que México no ganaba jamás y todo era un balbuceo? Sí. Gracias al empeño goleador de nuestros vecinos de arriba, iremos a eso que llaman el repechaje. Quienes no entiendan la palabra no me pregunten qué quiere, porque no está en mí responder semejante conjetura. Con toda sencillez vengan a sentarse a la orilla del río de gritos que es nuestro palco y finjan que entienden todo, como hago yo.
Punto y aparte: ¿Por qué dije que vengo a apelar a la razón? Porque aquí, cuando cayó el famoso gol de los malqueridos vecinos que de repente se volvieron buenos, hubo una alegría idéntica a la que hizo brincar al denostado Chicharito. Pobre “Little pee”, la está pasando fatal. Porque celebró lo que era de celebrarse: otra oportunidad. Y porque falló un penalti, desaprovechó tres oportunidades únicas y quién sabe cuántas otras culpas. No está solo, nombren a un jugador y saldrán de bajo el tapete cientos de indignados compatriotas a contar sus errores. No me parece justo. Como tampoco me parece bien que se ponga sobre los hombros de unos chamacos el deber de salvar la dignidad nacional y otra serie de necedades.
Poesía para hoy: “Como la sota moza, Patria mía,/en piso de metal, vives al día,/de milagros, como la lotería.
Reiterada y feliz cita del poeta camaleónico, al terminar la batalla. De Ramón López Velarde, en La suave patria.
Música para hoy: Bach. Cantata número 169. Enlace en el último comentario de ayer.
Y aquí les dejo: LA SUAVE PATRIA – Poemas de Ramón López Velarde http://www.poemas-del-alma.com/ramon-lopez-velarde-la-suave-patria.htm#ixzz2i2iZ3E9r

Si le pega NO me da igual

Miren ustedes: Margarita Guillé abrió, hace años, en Aguascalientes, el primer refugio para mujeres. Con el tiempo, movida por la pasión y ayudada por quienes se iban conmoviendo a su paso, inició lo que ahora se llama la Red nacional de refugios para mujeres.

Oigan ustedes: Ayer vino Virginia, y me contó este horror: La sobrina de alguien a quien mucho quiere, está casada con un hombre que la golpea. Hace como dos años huyó de él y fue a dormir a casa de su hermana. Al día siguiente, acompañada por sus tíos y su pena fue y puso una demanda contra el golpeador. Pero al poco tiempo, la encontró el marido. Adivinar qué le dijo al oído o con qué amenaza se la llevó. El hecho es que ella volvió con él. No me imagino cómo, porque no está en mi entendimiento, pero regresó de cuerpo completo y vino otro embarazo.

Punto: Hace una semana nació el niño. Un mes antes de lo esperado y tras la golpiza que volvió a recibir la mujer. Semejante trance la tuvo dos días en estado de coma, así que el marido llamó, ahora sí, a la parentela. Y desde el pueblo acudió otra de las cinco hermanas. La acompañó en el hospital y estuvo junto a ella hasta que la dieron de alta. Al salir, la recién parida aceptó ir a la casa: ¡de él!

Punto y seguido: Sé que quienes trabajan ayudando a mujeres que esto sufren, encuentran con frecuencia esta contrahechura. A mí me espanta como si cada uno fuera el único caso que oigo. La muchacha con su primer niño, ahora de tres años, y su segundo, de una semana, está bajo la custodia de la mamá del golpeador. Misma que a buena hora, aunque ni ustedes ni yo lo podamos creer, echó a la calle a la hermana diciéndole que ya no era necesaria.

Dos puntos: Otra cosa más allá de toda lógica: ¿Por qué se fue? Ella dijo que porque su hermana se lo pidió y le pidió también que no contara nada, porque ahí no había pasado nada.

Signos de aflicción: Y así, ni qué hacer. Se persigue de oficio a quienes maltratan a los niños, con una denuncia se acude de inmediato. Pero las mujeres tienen que ir y denunciar. Mínimo, si alguien más lo avisa a una autoridad, ellas tienen que ratificar la denuncia. No puede ser de otro modo.

Punto final: Se llama Red nacional de refugios para mujeres. La historia de su formación y crecimiento da para una novela, más que para un libro de sociología. Sea como sea, el caso es que existe y que hay muchos lugares, uno en cada estado de la república, en los que se puede desde orientar hasta recibir a mujeres que hayan sido golpeadas o sufran violencia en su casa y necesiten un lugar en el que cobijar su desamparo. Hay quien tiene miedo a decir lo que le pasa, quienes lo niegan, quienes querrían huir un día y volver al otro. Si alguien necesita ayuda, el teléfono a marcar es el 01 800 822 4460.

Otra vez: Marcar al 01 800 822 4460

Disculpa de hoy: Sé que las habituales visitas de este blog no necesitan este teléfono. Pero nunca falta quien lo quiera.

Poesía para hoy:

Para todo se halla prueba
y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,
de haber razón para tanto.

Música para hoy:  Mahler. Tercera sinfonía. Primer movimiento.

 

Románticos con Ipad

A propósito de muchas cosas, no me canso de repetir una obviedad: esto del Ipad es una maravilla. Por muchas razones, sin duda porque se puede caer en el soliloquio y ver 20 veces la misma película sin que nadie lo sepa. Hace poco, en el avión, me puse a ver, ¡para variar!, Out of Africa. En español le pusieron “África mía”. No tienen idea lo que pude llorar. Y no como pretexto por una propia pena, ni dicha, que a veces pasa, sino con esta forma del llanto que acompaña otra pena. Y como una grata reacción a la belleza creada por otro. Sydney Pollack era dios, que diría mi hija Cati. Y su guionista, Kurt Luedtke, (nombre que aprendí porque ése es otro milagro del Ipad: uno puede detener la imagen en la pantalla con sólo poner el dedo encima), es un talento que me alegra conocer y reconocer. Esta elocuente manera de volverse erudita, en media hora, a la que con tanta alegría nos convoca la comadre miss google, me ha puesto en el conocimiento de otros de sus guiones. Varios también para Sydney Pollak.

Punto y seguido: Pero no iba yo a eso sino a la escena en que Dennys Finch (Robert Redford) le está lavando el pelo a Meryl Streep, que es la mejor de todos, en el supuesto de ser Karen Dinesen, como se llamó la baronesa Blixen antes de serlo, y la escritora Isaak (el que ríe) Dinesen, antes que nada. Ahí Dennys, bien contado por Redford a quien no le conozco ni le consideraré nada mejor, dice unos versos que por primera vez tuve la paciencia de querer oír con precisión, quizás porque tenía los audífonos y ahí se nota más la melodía del poema. “He prayeth well, who loveth well, bouth man, and bird and beast”. Lo escribí en el internet y me condujo a las “Rima de un anciano marinero”, escritas por Samuel Taylor Coleridge, el fundador del romanticismo inglés. Y todo gana sentido: es como si hubieran estado declamando a Bécquet en un campamento a principios del siglo XX, como haber recitado: “volverán las oscuras golondrinas/ de tu balcón sus nidos a colgar”. Por eso es tan natural y se lo saben tan bien y ella puede decirle que se está saltando unos versos y él responder que se salta los que no son buenos. Luego ella, en el entierro de Dennys lee otra vez unos versos del mismo poema. Por supuesto mientras eso sucedía, yo lloraba, no ruidosamente, pero sí copiosamente, sobre mi largo pañuelo atado al cuello. “Farewell, farewell…” Es el canto siete en el que están los versos que nos conciernen. No crean que les entiendo bien. Era mil ochocientos y algo cuando los escribió y estaba bastante loco, según he leído. Era un románico, si se fijan bien suena a Chopin, como tardíos románticos eran la Dinesen y Fynch. Más tardía yo, bloguera del siglo diecinueve, en el XXI. Y quienes esto leen que si llegaron hasta aquí, sin duda hubieran estado a la última moda del siglo antepasado.

Me atreverá a traducir lo que intuyo: El rezó bien/ amó bien/, lo mismo a los hombres, los pájaros y las bestias.

Pero ya me lo corrió el sabio poeta:

Bien reza quien bien ama

al hombre, al pájaro y a la bestia.

Sírvame el entendimiento

Nos pasamos la vida viendo vivir a los demás, mientras hacemos el intento de hallarle los modos a nuestra propia vida. Y por quién sabe qué motivo, a veces entendemos mejor las razones de los otros y creemos saber con toda exactitud lo que deberían decidir en cada caso, aunque nos paralice de mañana nuestro propio futuro y muchas veces no tengamos ni la menor idea de qué hacer con el presente más inmediato.

Punto y seguido: Esto creí cuando era menos vieja y el  futuro parecía una larga lista de quehaceres. Ahora me he vuelto humilde. Estoy segura de que ver vivir a los demás  es el espectáculo que más sorpresas nos otorga. Y que intentar comprender, es el trabajo más arduo que nos ha dado la vida.  Que el mundo de los sentimientos y las razones humanas nos es tan conocido como extraño y es tan impredecible como alguna vez lo creímos fácil.

Punto y aparte: los otros y sus vidas son siempre impredecibles y misteriosos, como los buenos libros. De ahí el afán de leerlos.

Música para hoy: De acuerdo: María Callas. Recomiendo escuchar siquiera uno de los enlaces que ayer nos dejaron aquí.

Poesía para hoy:

Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.

Todo el mundo es opiniones
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro
el otro prueba que es blanco.

¿De quién?: Ya saben ustedes, mi lugar común: J.I. ¿Qué culpa tengo yo del tamaño de su genio? En todo ayuda.