Dos años no es nada

Volveré a un blog, tras casi dos años de abandono. Volveré al vicio de escribir para dar cuenta de lo que miro. Aquí, en la red de Nexos. No cada mes, como seguirá sucediendo en Puerto Libre, sino a cada rato. Regida por la rara marea del deseo, por la curiosidad con que se escucha a los lectores cómplices y la urgencia de conversar como quien reza.

Lo saben quienes conocen mi lápiz sin goma: cuento lo que me sucede porque sé que al hacerlo cuento también a otros. Lo explicó mejor el imperioso (para usar una de sus adjetivos) Borges, cuando dijo: “Quiero dejar escrita una confesión, que al mismo tiempo será íntima y general, ya que las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos”.

Pensemos que quien miró el Aleph dijo hombre como quien dice persona. No por sexista sino porque así era el mundo para él. Y también para muchos de quienes vivieron en sus días y de quienes viven en los nuestros, como si fueran aquellos. Las mujeres eran parte de la especie, costillas de la especie.  Borges nació en 1899, hace ciento catorce años. Y esta conversación ha caminado hacia él y el siglo antepasado sin que yo sepa cómo. Así ha de suceder muchas veces en este anecdotario. Me disculpo desde ahora y aviso a quienes quieran hacer algo más útil que divagar como si fueran colibrís, porque aquí no ha de haber de otro pan que el diario discurrir.

Punto y seguido: México pasa por un momento difícil. No crean que no lo saben quienes por aquí andarán, sólo que a ratos hay que mirarse unos a otros y hablar del horizonte para tomar aire y atreverse a decir que quienes golpean a un policía diciendo que la represión tiene cara, quienes le prenden fuego a un hombre que ha salido a la calle con la orden de contenerse, con tal de que nadie llame represor a un gobierno muerto del miedo, están lejos de ser héroes.

Dos puntos: Cruzaron dos ciclones, al mismo tiempo por el mismo país. Hay desolación en muchos pueblos y en algunas ciudades. Hay modo de ayudar para sentir que sirve uno de algo. Están las cuentas de los bancos, la Cruz Roja la Fundación Gilberto y el zócalo de la capital. Lo saben quienes viven en México, no tienen que saberlo todos los demás. Yo no sé si hubo lluvia en Uruguay ni cuánto frío sigue haciendo en la Patagonia. No supe cuándo se quitó el calor que desmaya a España en su verano, ni si en Canadá alguna vez deja de sonar el viento. Hemos de volver a saberlo quienes aquí nos encontramos. Aunque diga Ricardo Bada, con razón, que mis blogs tienden a volverse conventillos, quinto patio, vecindades hablando necedades.

Punto y coma: Ricardo Bada, el corresponsal más asiduo y erudito que pueda pasar por trescientos buzones electrónicos al mismo tiempo, siempre con algo nuevo y algo sabio, ha de ser personaje de este aire.  Porque siempre hace falta pensar con él.

Punto final: He de nombrar a Juanita Austen para persignarme con su nombre y el de la otra Juanita, la Sor, la genio, la mejor poeta que ha pasado por nuestras vidas.

Poesía para hoy: Justo Ricardo Bada encontró un ensayo rarísimo en el que un académico que ató lazos con acierto inaudito, compara la poesía de Cernuda con la de Álvaro Mutis. A ver quien lo encuentra primero. Y quien no, mañana recibirá el enlace en este mismo lugar.

Música para hoy: Mozart. Concierto para flauta y arpa. Versión la quieran sugerir.

Juego para el Ipad: Smule.