Románticos con Ipad

A propósito de muchas cosas, no me canso de repetir una obviedad: esto del Ipad es una maravilla. Por muchas razones, sin duda porque se puede caer en el soliloquio y ver 20 veces la misma película sin que nadie lo sepa. Hace poco, en el avión, me puse a ver, ¡para variar!, Out of Africa. En español le pusieron “África mía”. No tienen idea lo que pude llorar. Y no como pretexto por una propia pena, ni dicha, que a veces pasa, sino con esta forma del llanto que acompaña otra pena. Y como una grata reacción a la belleza creada por otro. Sydney Pollack era dios, que diría mi hija Cati. Y su guionista, Kurt Luedtke, (nombre que aprendí porque ése es otro milagro del Ipad: uno puede detener la imagen en la pantalla con sólo poner el dedo encima), es un talento que me alegra conocer y reconocer. Esta elocuente manera de volverse erudita, en media hora, a la que con tanta alegría nos convoca la comadre miss google, me ha puesto en el conocimiento de otros de sus guiones. Varios también para Sydney Pollak.

Punto y seguido: Pero no iba yo a eso sino a la escena en que Dennys Finch (Robert Redford) le está lavando el pelo a Meryl Streep, que es la mejor de todos, en el supuesto de ser Karen Dinesen, como se llamó la baronesa Blixen antes de serlo, y la escritora Isaak (el que ríe) Dinesen, antes que nada. Ahí Dennys, bien contado por Redford a quien no le conozco ni le consideraré nada mejor, dice unos versos que por primera vez tuve la paciencia de querer oír con precisión, quizás porque tenía los audífonos y ahí se nota más la melodía del poema. “He prayeth well, who loveth well, bouth man, and bird and beast”. Lo escribí en el internet y me condujo a las “Rima de un anciano marinero”, escritas por Samuel Taylor Coleridge, el fundador del romanticismo inglés. Y todo gana sentido: es como si hubieran estado declamando a Bécquet en un campamento a principios del siglo XX, como haber recitado: “volverán las oscuras golondrinas/ de tu balcón sus nidos a colgar”. Por eso es tan natural y se lo saben tan bien y ella puede decirle que se está saltando unos versos y él responder que se salta los que no son buenos. Luego ella, en el entierro de Dennys lee otra vez unos versos del mismo poema. Por supuesto mientras eso sucedía, yo lloraba, no ruidosamente, pero sí copiosamente, sobre mi largo pañuelo atado al cuello. “Farewell, farewell…” Es el canto siete en el que están los versos que nos conciernen. No crean que les entiendo bien. Era mil ochocientos y algo cuando los escribió y estaba bastante loco, según he leído. Era un románico, si se fijan bien suena a Chopin, como tardíos románticos eran la Dinesen y Fynch. Más tardía yo, bloguera del siglo diecinueve, en el XXI. Y quienes esto leen que si llegaron hasta aquí, sin duda hubieran estado a la última moda del siglo antepasado.

Me atreverá a traducir lo que intuyo: El rezó bien/ amó bien/, lo mismo a los hombres, los pájaros y las bestias.

Pero ya me lo corrió el sabio poeta:

Bien reza quien bien ama

al hombre, al pájaro y a la bestia.

Sírvame el entendimiento

Nos pasamos la vida viendo vivir a los demás, mientras hacemos el intento de hallarle los modos a nuestra propia vida. Y por quién sabe qué motivo, a veces entendemos mejor las razones de los otros y creemos saber con toda exactitud lo que deberían decidir en cada caso, aunque nos paralice de mañana nuestro propio futuro y muchas veces no tengamos ni la menor idea de qué hacer con el presente más inmediato.

Punto y seguido: Esto creí cuando era menos vieja y el  futuro parecía una larga lista de quehaceres. Ahora me he vuelto humilde. Estoy segura de que ver vivir a los demás  es el espectáculo que más sorpresas nos otorga. Y que intentar comprender, es el trabajo más arduo que nos ha dado la vida.  Que el mundo de los sentimientos y las razones humanas nos es tan conocido como extraño y es tan impredecible como alguna vez lo creímos fácil.

Punto y aparte: los otros y sus vidas son siempre impredecibles y misteriosos, como los buenos libros. De ahí el afán de leerlos.

Música para hoy: De acuerdo: María Callas. Recomiendo escuchar siquiera uno de los enlaces que ayer nos dejaron aquí.

Poesía para hoy:

Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.

Todo el mundo es opiniones
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro
el otro prueba que es blanco.

¿De quién?: Ya saben ustedes, mi lugar común: J.I. ¿Qué culpa tengo yo del tamaño de su genio? En todo ayuda.

 

Un bel ladrar

La tarde se ha puesto azul añil y todo el que tiene cabeza quiere asomarla para ver de qué modo lo bello puedo llegar incluso aquí, a esta ciudad que tantos novios tiene, como prueba de que es cierto el dicho que reza: “la suerte de la fea la bonita la desea”. Está la ciudad iluminada, con los rayos del sol de las seis de la tarde, y yo querría salirme a caminar de aquí a los volcanes. Como si estuviera en casa de mi hermana y el horizonte de cristal que ahora miro de lejos, me dejara tocarlo.  Pero he vuelto de comer en Arturo´s, un pescado con alcaparras y un pastel de limón con merengue que siempre sabe a viaje de infancia. También el queso brie, más la copa de vino espumoso que Arturo se empeñó en ofrecernos para celebrar que hace cinco años abrió su restorán en La Condesa. Célebre barrio al que también hemos de dedicarle entradas varias en este blog de absurdos tan parecidos a toda a ella.

Punto y aparte: Estábamos en Chente y su destino. Daniela llegó a Puebla con él y lo llevó a vacunar, despiojar, desempulgar y empezar a comer. Todo eso a cargo de Lorena, su hermana, mi otra sobrina, que tomó el relevo de los cuidados tan en serio como ella toma todo. Y empezaron las fotos. Las mandaba mi hermana. Mi hermana, que hace un mes se rompió la otra pierna, (los íntimos recordarán que hace apenas un año se había roto la izquierda, ahora le tocó a la derecha), tuvo que quedarse en casa y el perro pasó a sus brazos con su encanto. Al tiempo en que llegó el perro llegó el Ipad y con él la simpárica y esperanzada cara de Chente. Porque la cara de Chente es un poema. Y yo, aunque no se dijera, parecía la más indicada (ojo: nunca me lo pidieron) para aceptarlo a vivir en mi casa. En la de mi hermana ya hay seis perros, dos vacas, cuatro caballos, veinte borregos, peces en dos estanques al aire libre y una pecera en la cocina. Mi cuñado, el que no presta sus herramientas, ha prestado una parte crucial del terreno que hizo a mano, rescatándolo de ser un monte de tierra terca, para las distintas aficiones animales de las tres mujeres. Pero dentro de la casa ya no acepta uno más. Y Chente, por poco fino que sea, no está para vivir a los cuatro vientos. Menos entonces, que apenas empezaba a ponerse en pie y que su cuerpo tenía la misma forma de patas largas, joroba y panza abultada de los primeros dinosaurios. Aún seguía sin poder apoyar las cuatro patas al mismo tiempo, como manda la naturaleza que hagan los cuadrúpedos cuando están sanos. Entonces llegué yo, de visita con Nino, el solterón de mi casa. Herencia de mi madre, empieza a ser un viejo perro huérfano porque cuando murió la perrita que fue en parte su mamá y en parte su rival, debió aprender a vivir solo en medio de unos humanos que se empeñan en tratarlo como persona. Sin duda yo, que a veces lo miro mirarme con los ojos de un sabio y tengo la certeza de que puede convertirse en príncipe. ¿Qué mejor idea que acompañarlo con la urgencia de cuidados que necesita Chente. Ninguna mejor, pero ninguna con menos destino. Su servidora ya no está para servir de nada. Y a Chente, hay que enseñarlo a todo. Otra vez: aquí no, allá sí, adentro, afuera, en el cojín. ¿Recuerdan la canción de Serrat sobre los niños? Pues el mismo proceso civilizatorio y devastador, pero con un perro. No pude. No me lo traje. Abriendo los ojos lo dejé pasar tras dos días de convivir con su estampa, con su cara de súplica sonriente. Encontraría una casa, me dije para espantar la culpa, y lo dejé en manos de mis sobrinas y mi hermana liderando el examen de la lista de solicitudes de adopción.

Noticia: Hace una semana Lorena se lo entregó a una señora que cumplía todos los requisitos. Chente pasó a vivir a la Colonia Bugambilias. Come croquetas, corre a placer, y enriquece la vida con su vida. Eso sí, ladra en un mí bemol que para mi fortuna no tengo que oír todo el día. Mi viejo príncipe es mudo, si acaso suspira y sin duda ronca.

Música para hoy: “Casta Diva” con Cecilia Bartoli. No lo podrán creer, Si se descuidan les gusta más que la Callas. Canta un tono más abajo y suena divino.

¿Croquetas?

Por motivos que son de bien para muchos, mi sobrina Daniela recorre el territorio del Estado de Puebla dándose cuenta y dando cuenta de cómo está el trato al medio ambiente en los pueblos más remotos. Se ha vuelto quien acarrea las palomas mensajeras que vuelven con todo tipo de informes. En el pueblo de Vicente Guerrero, una agrupación de mujeres entró a un concurso para obtener estufas ahorradoras. Ya hablaré de lo que son y de cómo se consiguen o no, según el líder que manipule la entrega. Pero ése es otro tema del que un día daré cuenta, cuando sepa bien de qué hablo. Ahora traigo la historia de Chente, a quien he empezado a echar de menos. Vicente Guerrero fue un héroe de la guerra de independencia de México. Yo no creo en los héroes de guerra, pero ésa es otra discusión. El hecho es que un estado de la República, cuya mitad está ahora bajo el agua, se llama así. Y no sé cuántos pueblos habrá en las diferentes sierras que el mismo nombre tengan. El pueblito en el que viven las aguerridas damas que denunciaron la falta de estufas, empezaba a vivir un cachorro desolado. Daniela lo vio paseando por la plaza. Flaco como una hebra de heno y sin un bocado ni cerca ni lejos. Bajo el calor, andaba olisqueando los rincones: pulgoso, en tres patas, con el lomo curvo de los desahuciados. “¿De quién es el perrito?”, preguntó la delegada de la Secretaría de Medio Ambiente?  “De nadie”, le dijeron. “Ya no ha de tardar en morirse.” “Si no es de nadie, me lo voy a llevar” dijo Daniela. “¿Hasta Puebla? ¿Se lo echamos en un costal?” Daniela maneja una camioneta de carga ligera. Es la que había en la oficina y en ésa se ha subido a recorrer los caminos. La parte de atrás está al aire. Una vez fui con ella de México a Puebla y no quise echar ahí ni me maleta. En cambio a los vecinos del pueblo les pareció buena idea colocar al perrito en un costal y ahí atrás. La delegada buscó una caja y lo puso junto a ella en el asiento de la camioneta. Troca, la llamaría en el norte de México y no sé cómo se les nombrará en otras partes a estos arriesgados vehículos. Ya dirán ustedes cómo en Venezuela, Costa Rica, España y el Cono Sur. En esos sustantivos y en tantos del tipo hablamos veinte lenguas o más. Desde ese momento, el desfalcado cachorro pasó al privilegio de tener una caja en la que descansar y un primer nombre: Chente, diminutivo local de Vicente. Pequeño héroe de la gran guerra del hambre, a punto de quedar a salvo.  “Éste cabrón perrillo sí va a cambiar de vida”, dijeron los campesinos: “¿Le va a dar croquetas?”

Música para mientras: Nube viajera.

Aviso de ocasión: vuelvo en un ratito a terminar el cuento. Sólo que ya es hora de salir a comer. Y me están arreando mis parientes. Porque ellos no comen croquetas y ya se quieren ir en busca de una carne al restorán de Arturo. Otro personaje que han ustedes ver por estos lares.

Alice Munro: Lo que no sé

Me entero de que le han dado el Premio Nobel a una mujer de ojos sonrientes llamada Alice Munro. ¿Cómo sé de su mirada?  Porque Ricardo, el más serio corresponsal que alguien pueda tener, un hombre cuya voz está siempre en mi buzón como una alegoría, mandó la foto de esta dama elegante, de cabello cortito y plateado, sonriendo frente a una chimenea. Es lo primero que sé de ella y de verla me alegro. Le han dado el premio Nobel y ni una sola mención había yo oído de semejante posibilidad. Tampoco de ella sé nada. Apenas ando a tientas enterándome. Voy al tío Google y ¿qué encuentro? “Munro shoes” “Munro Zappos” “Munro ofertas”. Nada que me remita a su nombre siquiera en Wikipedia. Sí, en el buzón, la solicitud de una entrevista para hablar de ella. A mí, que no puedo decir nada sino que me han gustado sus ojos sonrientes. Y lo que ha dicho respondiendo a no se sabe qué pregunta: La vida de la gente es suficientemente interesante si consigues captarla tal cual es,monótona, sencilla, increíble, insondable”.

Me han dado ganas de empezar a leerla. Pero antes quise venir aquí a dar testimonio de lo que no sé. Ricardo manda una serie de twitts sobre ella. Se los dejo. Y voy a ver qué más encuentro. Ricado, es Bada, no puse el apellido porque arriba, rimaba con mirada. Pero ya ustedes saben. Él siempre hace la tarea. Otra vez hay que darle las gracias.

 

Sara Lagunas ‏@SariLagunas

Nobel de Literatura a la enorme Alice Munro!

Hacía tiempo que no estaba tan indiscutiblemente de acuerdo con la Academia sueca.

Decio Rodríguez ‏@Deciorf

Tuvieron que localizar por Twitter a la ganadora del Nobel de Literatura,

la canadiense Alice Munro http://www.aporrea.org/internacionales/n237799.html …

Pedro Bruno Guggiari ‏@Pedroguggiari

Alice Munro, Nobel de Literatura, escribió “thanks all people” en su cuenta de Twitter.

Esta mujer maravillosa solo tiene 285 seguidores.

Fernando Galicia ‏@nandoestuamigo

–El Nobel a Alice Munro aboga por la igualdad entre géneros.

–Sí, bien por las mujeres.

–¿De qué hablas? Me refiero a los cuentistas.

Senen Garcia Villa ‏@senenelnegro

“Quién dijo que el género del cuento está muerto?

Alice Munro acaba de demostrarle al mundo que no.”

Josué Barrera ‏@josue_barrera

Anton Chéjov o el Alice Munro ruso

Gema Neira ‏@GemaRneira

De mayor quiero ser Alice Munro en su sgda vida, tras mandar a freír espárragos a su 1er marido y dejo de escribir en el cuarto de la plancha.

doble festejo ♥ ‏@iveavirtuallove

Alice Munro, otra inspiración motivadora ♥

Jandy Bojorquez ‏@JandyBojorquez

Típico que decides no comprar el Dear Life de Alice Munro

y ahora ya se ganó un Nobel y va a costar tres veces más caro.

Imma Aguilar Nàcher ‏@immaaguilar

Dejar de escribir, dejar de sufrir http://goo.gl/XO06UU 

Alice Munro, como Philip Roth, lo dejan.

Hans Castorp ‏@HansCastorp_

Todo el mundo dice conocer a Alice Munro cuando con suerte han leído el Condorito

Almiux ‏@amlaagup

¿Y ahora? Tendré que leer de Alice Munro¿Qué recomiendan?

Pedro Ortiz Bisso ‏@orbisa353h

Si no han leído nada de Alice Munro,

hace unos años se hizo una estupenda película a partir de uno de sus cuentos.
http://www.youtube.com/watch?v=ux0bEYwAq2E

Punto y aparte: No me lo van a creer. He vuelto a Google una después de haber escrito que sólo había un anuncio de zapatos y al abrirlo ya está Alice Munro en mil notas. Entre ellas una entrevista con Muñoz Molina.