Regalo de la semana

Ricardo Bada, que no deja de ser generoso, me manda esto que aquí les copio para no dejar de estar presente. He tenido la vida cuatrapeada, pero ustedes han tenido mucho que leer, así que me perdonaran la ausencia.
DEPARTAMENTO DE TRINOS SOCIALES:

El trino de la semana
Bien merecido se lo tienen…

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DEPARTAMENTO DE PINTURA:
Sorolla en París, la consagración internacional de un genio
«Somos hijos de Velázquez», decía Sorolla. Su paisano Blasco Ibáñez le corregiría:«Nieto de Velázquez e hijo de Goya».

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DEPARTAMENTO DE CINE:

La cita cinematográfica de la semana: All About Eve
El papel de Margo solo podía alcanzar la excelencia que se disfruta en la pantalla gracias a Bette Davis o, en su defecto, Barbara Stanwyck….

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Muere Lupita Tovar, la novia más longeva de Drácula
La actriz mexicana, fallecida a los 106 años, participó en la versión en español de la primera película del vampiro, que se filmó a la vez que la de Bela Lugosi.

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DEPARTAMENTO DE SINESTESIA:

Escuchar los colores, ver la música

El misterio de la sinestesia en la Fundación Juan March.

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DEPARTAMENTO DE GÉNEROS LITERARIOS:

Las dos espaldas del ensayo
Se ha visto al ensayo una y otra vez como un género mestizo, como un puente entre lenguajes y saberes. Una ciencia, diría Ortega y Gasset, que afirma sin mostrar su comprobante.

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Barack Obama: la inteligencia alegre

Miren ustedes, yo quería escribir sobre el encanto, la calidez y, sobre todo la inteligencia y la bravura de Obama. Para mi fortuna me ganó Luis de la Barreda. Voy a dejarles aquí su artículo de hoy y mi agradecimiento al orden mental y la precisa ceremonia con que nombra.
Barack Obama
Luis de la Barreda Solórzano
Llega a su fin la gestión de Barack Obama, sin duda uno de los presidentes más admirables que ha tenido Estados Unidos. No pudo hacer todo lo que se propuso porque en una democracia el gobernante no es dueño de un cheque en blanco que le permita tomar cualquier decisión, pero lo que hizo y lo que intentó lo muestran como un hombre que se guió por los más altos valores de su gran país.
Obama prometió que cerraría la prisión de Guantánamo, en la que se violan los más elementales principios del derecho penal ilustrado pues allí han sido recluidos sin límite de tiempo y sin ser sometidos a juicio centenares de sospechosos de estar involucrados en redes terroristas. Apenas en su segundo día en la Casa Blanca, Obama firmó el decreto con el que cumpliría su promesa. No se lo permitió el Congreso, pero el presidente logró que de los 242 presos que había en la base militar al empezar su primer período de gobierno hoy queden solamente 61.
El proyecto de ley de inmigración también fue echado abajo por el Congreso, pero Obama impidió la deportación de hijos de inmigrantes sin papeles. Su propósito de evitar igualmente la expulsión de cinco millones de indocumentados fue frustrado por un juez de Texas. El caso llegó a la Corte Suprema en la que se produjo un empate en la votación, en virtud del cual la medida se encuentra suspendida en espera del desempate.
Obama anunció que terminaría la guerra en Irak, de donde retiraría las tropas, y reduciría el número de soldados en Afganistán. La necesidad de derrotar al Estado Islámico ha obligado a Estados Unidos a participar en los bombardeos en Oriente Próximo y a enviar asesores militares. Es de recordarse que Obama heredó de su antecesor las guerras en curso.
La caza de Osama bin Laden, fruto de una impresionante tarea de inteligencia, fue saludada con un gigantesco aplauso por el mundo occidental, aunque estoy convencido de que lo mejor hubiera sido atrapar con vida al líder terrorista y llevarlo a juicio en Estados Unidos.
Un éxito de gran relevancia en la política internacional estadounidense fue el acuerdo, benéfico para todo el mundo, en virtud del cual Irán no podrá contar con una bomba nuclear.
Obama inició el diálogo tendiente a restablecer relaciones con Cuba, lo que en mi opinión sería plausible si el acercamiento se hubiera condicionado al menos a que la dictadura de los hermanos Castro liberara a los presos de conciencia y permitiera el ejercicio de libertades democráticas básicas.
Un gran triunfo de Obama, quizá el mayor de todos, fue el de la reforma sanitaria, gracias a la cual 16 millones de ciudadanos que carecían de seguro médico ahora cuentan con uno. Además, se eliminó la prerrogativa que tenían las compañías aseguradoras de rechazar a pacientes por estar enfermos. La Corte Suprema ha avalado la reforma.
Otra victoria importante es la de la recuperación económica. La Oficina de Presupuesto del Congreso reconoce que “el presidente Obama ha impulsado el crecimiento económico más que los demás países de la OTAN desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”. El desempleo, que llegaba a 10%, hoy es de 5% con la creación de 14 y medio millones de empleos. El plan de estímulos rescató a los bancos de Wall Street y a la industria automovilística.
Obama consiguió el aumento en el consumo de energías renovables y en la producción local de petróleo, con lo que se redujo la dependencia de Oriente Próximo. Asimismo, aprobó la mayor reducción de emisiones contaminantes y firmó el pacto internacional contra el cambio climático en la Cumbre de París 2015.
Nadie podría decir que la presidencia de Obama no fue sobresaliente a pesar de algunas medidas discutibles y de compromisos incumplidos debido a la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y al poder judicial. Barack Obama será recordado no tan sólo por haber sido el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos, lo que de por sí marca un hito formidable, sino por representar lo mejor de su país. Thomas Jefferson advirtió hace más o menos dos siglos que nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevó ahí. Obama será una de las excepciones a tal sentencia.

Los condones y los mareados

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Yo nunca he hecho el amor usando un condón. Se diría que soy una irresponsable, pero la verdad es que me tocó ser muy joven y empezar con los amores, durante unos escasos, pero promisorios, años de seguridad sexual. Para mí el sexo no tenía más peligro que el de caer en la red de una enamoramiento indebido. Y por indebido quiero decir acarreador de catástrofes, tormentas y delirios del corazón. Todo eso que pueden provocar, por ejemplo, los hombres casados con alguien más, a los que uno quería mantener en su cama. (Obvio, pero no tanto: en la cama de uno). Un horror del que por fortuna estoy de regreso hace mucho tiempo. Total, todas estas derivaciones como de jazz para explicar mi primera frase. Yo entré al amor después de la píldora y antes del Sida.
En los ochentas, cuando irrumpieron los riesgos, ya todo parecía confiable en mis amores. Ahora, también. De ahí que el condón sea una de las muchas experiencia que no he tenido, pero una de las varias que me provocan curiosidad. ¿Cómo le hacen? Debe haber todo suerte de explicaciones en la red, pero no las he buscado. Quizás al rato. Sin duda lo saben mis hijos, pero he creído siempre que preguntarles el cómo del asunto puede resultarles incómodo. Por supuesto a Mateo. Y Cati, ahora que tengo la pregunta, no está, aunque la curiosidad me vino también a partir de que leí un cuento, en su blog, que es una maravilla. La jovencita de su historia oye a sus espaldas el sonido que hace su novio intentando abrir la bolsita de un condón, y a la memoria le llega el ruido que hacía el paquete de las galletas Oreo cuando en la infancia él trataba de abrirlas a la hora del lunch. Decía mi madre que no es bueno elogiar mucho a los hijos, pero ni modo. El texto es una maravilla. Y otra vez me fui al jazz.

Venecia, la hermosa

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¿Quién que la haya visto no la venera? ¿Quién que la desconozca no la anhela? Venecia, la hermosa. La rara, la solitaria, la invadida, la reina, la sabia, la triste, la inundada, la bella, la querida, la soñada, la imaginaria, la sensual, la conspiradora, la ilustre, la ilustrada, la bailarina, la muda, la persuasiva, la loca, la imprudente, la generosa, la complicada, la sucia, la indeleble, la sonora, la pálida, la luminosa, la inasible, la insaciable, la mil veces cantada, Venecia.
Nunca he podido ir a Italia sin pasar por sus calles de agua. Una vez, con mi hermana, hicimos un viaje de cuatro horas en tren, para estar en Venecia menos de una hora y volver a salir a rumbo a Milán, donde teníamos quehaceres. En Venecia, los turistas, me entristece serlo y no puedo sino serlo, lo único que tenemos que hacer es contemplar. ¿Y qué han de hacer los venecianos para lidiarnos? Somos unos adefesios, mermamos la suavidad del paisaje con nuestros zapatos para caminar y nuestros rostros de pasmo. Al mismo tiempo, somos los peregrinos, los que la bendecimos, la metemos en nuestra índole y nuestra euforia, la volvemos parte de nuestra imaginación, nuestros deseos, lo mejor de nosotros. Emociona Venecia. Es imposible imaginar que no exista, sería como si el mundo se muriera.

De todo y en desorden

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Nos sentamos a comer a las cuatro y nos levantamos a las siete. Héctor y yo, junto con dos amigos que saben conversar mientras comen. Mérito que debe adquirir todo el que visita esta casa. Ustedes podrían creer que invento, pero durante todo el tiempo, yo estuve comiendo. Los demás comieron, pero también hablaron, bebieron y luego siguieron hablando. Mientras se trajinaba con ideas y se discernía qué hacer con los males y los bienes del país, yo me comí todo lo que me pasó por enfrente. No voy a decir cuánto de cada cosa, porque no lo sé. Lo que sí sé es que me hice de un merecido dolor de panza.