Supongamos que fueran santos: digamos no al pase automático

Supongamos que todos quienes trabajan en la administración pública son ángeles. Ni así sería justo, correcto, debido, concederle la Fiscalía General de la República a Raúl Cervantes. Porque es muy amigo de quienes estarían en la mira de su juicio. Si el presidente, si sus colaboradores son, todos, como se dicen, pozos de honradez, pulcritud y sabiduría, ¿por qué se empeñan en que los juzgue su amigo? Habla muy mal, sin duda muy claro, de ellos esta vulgaridad con la que quieren ganar a toda costa el pase automático de su procurador a la Fiscalía.
El nuevo fiscal ha de juzgarlos a ellos y a quienes gobiernen los siguientes años. Se dan por aludidos con gran facilidad, se ve que no están muy seguros de que habrá otros peces en el caos administrativo y judicial en que vivimos. O estarán por completo seguros de que ellos tiene mucho en donde buscarles. Una prueba de la pulcritud que pregonan sería, sin duda, dejar el litigio en el que se han metido para prevalecer ahora y en el futuro. Como si el futuro también les perteneciera.

Más largo y detallado, aquí abajo. Texto que se publicó ahora.

No al pase automático de Raúl Cervantes a la Fiscalía General de la República.

La mayor evidencia de la pésima calidad de la administración, procuración e impartición de justicia en México es la impunidad. Ello impide el castigo a quienes violan la ley, especialmente a los poderosos y se constituye en una de las principales causas de la indignación social, del divorcio y desconfianza entre los operadores y representantes políticos y la sociedad civil. La impunidad es fuente de violencia, corrupción, violaciones a los derechos humanos e ingobernabilidad.

De acuerdo con el Índice Global de Impunidad 2017, nuestro país ocupa el lugar 66 de 69 naciones con los mayores niveles de impunidad. Sólo siete de cada 100 delitos cometidos se denuncian, y alrededor del 98% de los casos quedan sin sentencia. La raíz de la impunidad mexicana reside en un modelo disfuncional que no atiende las causas ni los efectos de la criminalidad. Buena parte de esta responsabilidad está en las procuradurías, que son instituciones que no investigan bien o fabrican delitos por consigna.

Nuestras procuradurías fueron diseñadas como un instrumento de control político y de administración selectiva de la justicia, ajenas a las víctimas, la reparación del daño, la garantía de derechos y el debido proceso. Eso explica su arquitectura institucional, su modelo de gestión, sus prácticas institucionales, los recursos humanos con los que cuentan, la falta de recursos para que realicen sus tareas con eficacia, la ausencia de mecanismos de control y su desapego al principio de igualdad ante la ley.

Para erradicar ese diseño perverso y garantizar su autonomía se incluyó, en las reformas constitucionales de 2013, la creación de la Fiscalía General de la República (FGR) en sustitución de la actual Procuraduría General (PGR). No obstante, la discusión soslayó su funcionamiento, es decir, la posibilidad real de crear una fiscalía independiente de los poderes políticos, así determinó que quien fuera procurador en el momento de la transición se convertiría automáticamente en el primer fiscal “autónomo” transexenal por nueve años, y que el personal de la PGR formaría parte de la nueva Fiscalía.

Raúl Cervantes Andrade actual Procurador General de la República, es un reconocido militante y abogado del PRI, que pertenece al primer círculo presidencial, lo cual implicaría un obvio sesgo en su actuación como fiscal general.

El régimen priísta se opone a una verdadera autonomía e independencia en la institución que reemplazará a la PGR, y lo que busca es garantizar protección e impunidad más allá del presente sexenio a quienes se han enriquecido y beneficiado ilegalmente al amparo del poder. No olvidemos que este sexenio se ha caracterizado por tener los más escandalosos actos de corrupción, hechos que se han caracterizado por una ausencia total de investigación y que han provocado el hartazgo de todos los sectores incluido el empresarial. Lo que pretende es dejar impunes a los políticos corruptos que, además, han cometido graves y numerosas violaciones a los derechos humanos, seguir encubriendo a las extensas redes de complicidad que han tejido con recursos públicos.

Por todo lo anterior, nos sumamos a las voces de que desde la sociedad civil y la academia exigen que la nueva Fiscalía no herede los vicios de la actual Procuraduría:

• Nos oponemos al pase automático del actual procurador. Por ningún motivo Raúl Cervantes, o cualquier otra persona ligada a los intereses del poder, puede ser Fiscal General de la República. Ello significaría imponer a un guardaespaldas transexenal del actual régimen.

• El objetivo central del diseño de la ley orgánica de la Fiscalía General de la República debe ser construir una institución realmente autónoma, independiente y profesional, que responda con imparcialidad a la razón técnica de la ley y no a criterios de oportunidad política, que sea un pilar sólido del Estado de Derecho, la justicia, la seguridad pública y la gobernabilidad democrática.

• Es necesaria una reforma integral al artículo 102 que contemple los aspectos mínimos para garantizar la autonomía, independencia, funcionalidad operativa, personal calificado y suficiente, transparencia y rendición de cuentas de la Fiscalía General.

• Las leyes para regular la Fiscalía General deben ser resultado de un amplio debate técnico, informado, transparente y con una importante participación de la sociedad civil.

• El proceso para la selección y designación del Fiscal General de la República tiene que ser modificado de tal suerte que incorpore de manera expresa las garantías de idoneidad, publicidad, transparencia y participación de la sociedad civil en todo el proceso de selección, asegurando que la persona elegida no tenga filiación partidista y cuente con una reconocida trayectoria de honestidad, congruencia e imparcialidad; en suma, alguien a quien no le tiemble la mano para hacer aplicar la ley a quien la haya violado, sea quien sea.

La Fiscalía General de la República es pieza esencial del Sistema Nacional Anticorrupción. Adquiere mayor relevancia debido a que por una deficiencia en el diseño legislativo, la Fiscalía Anticorrupción estará totalmente subordinada a ella. Por ello, si bien conviene evitar que el fiscal anticorrupción sea un alfil del régimen, es mucho más importante que el fiscal general sea autónomo y honesto.

Así pues, hacemos un llamado al Senado de la República a que actúe con responsabilidad. Su disyuntiva es configurar una Fiscalía General fuerte y sólida que contrarreste la corrupción y erradique la impunidad, o bien cargar con la ignominia de haber conservado el manto de impunidad que protege a los poderosos.

Las sociedades de Chihuahua, de Veracruz y de Quintana Roo impidieron que los entonces gobernadores César Duarte, Javier Duarte y Roberto Borge aseguraran su impunidad con mecanismos similares. Si los senadores no escuchan la voz de la ciudadanía y permiten el pase automático del actual procurador o la imposición de alguien cuya misión sea cuidar las espaldas del presidente de la República y su camarilla, habrán perpetrado un golpe inaceptable contra la construcción de un Estado democrático de derecho y se habrán colocado del lado de la impunidad que este régimen pretende perpetuar.

Por terquedad informo

Muchos de ustedes ya habrán leído la solidaridad de Jesús Silva-Herzog con Héctor de Mauleón. yo la dejo aquí un rato, para quienes no la hayan visto entre los amigos de este blog.
.Jesús Silva-Herzog Márquez

Por terquedad informo

Reforma

Es una nota al final de su artículo. La colaboración de Héctor de Mauleón en El Universal del jueves pasado volvía a describir la barbarie de México. Al final del texto, una posdata discreta daba cuenta de la nueva amenaza. No hay adjetivos en su aviso. Con la sequedad habitual de su prosa, el periodista hacía pública la amenaza que había recibido y exigía a las autoridades lo elemental: que cumplan con su deber. “Desde hace más de 14 meses”, escribe, “cada vez que esta columna aborda el narcomenudeo en la Ciudad de México pasó al tocar la delegación Cuauhtémoc, ocurrió más tarde al hablar de Tláhuac, me llegan amenazas proferidas desde las redes sociales. Por terquedad informo que ahora más que nunca seguiré escribiendo sobre el tema y esperando que las autoridades den por fin con los responsables de este inaceptable intento de amedrentamiento”.

¿Qué es más admirable? ¿La valentía de la tenacidad o la compostura profesional ante la amenaza? Héctor de Mauleón no cede al miedo pero tampoco a la vanidad del perseguido. Continúa su trabajo sin subirse a un pedestal. Con terquedad sigue buscando la horrible verdad cuando muchos quieren ocultarla y pocos quieren conocerla. No le regala su silencio a los criminales. Tampoco utiliza el espacio público de su columna para colocarse en el centro. No hace inventario de todos los actos de intimidación, de todas las amenazas que ha recibido en los últimos meses. No describe el impacto de ver su retrato como diana de criminales. No detalla la manera en que su vida ha sido ya afectada por las intimidaciones. De Mauleón sólo deja constancia de la amenaza y sigue su camino.

Uno querría que Héctor de Mauleón dejara los peligros y se entregara de lleno a la descripción de los rincones de la ciudad. Que nos contara solamente de los viejos edificios y de las plazas de la capital, como lo ha hecho en artículos y libros. Que para caminar tranquilamente dejara de hablar de sicarios y de matanzas, que olvidara a los cárteles y a sus cómplices. Que cambiara de tema, que soltara una línea de su vocación periodística para entregarse a la amable historia de nuestras calles. Él no lo hará. Seguirá alternando sus cartas de amor a la ciudad con las denuncias de su podredumbre. No callará el horror porque sabe que en el silencio está la victoria de los bárbaros. La valentía de su periodismo es por eso indispensable. Pocos como él se han atrevido a describir la descomposición nacional con esa sobriedad y ese rigor. Su periodismo no se doblega a una causa. No confunde hechos y opiniones. No vuela con la especulación, no generaliza, no fabrica conspiraciones, no sube el tono para provocar efecto en el lector. Investiga e informa. Sus breves noticias del crimen son cátedras del periodismo necesario. Sólo con una prosa seca y precisa como la suya, sólo con reportajes meticulosos y puntuales como los que publica regularmente, podemos comprender nuestros frecuentes descensos al infierno. Comprender el horror y hacerle frente.

Héctor de Mauleón no solamente ha resistido la tentación del silencio, sino también la tentación de la secta. El periodismo resiente el efecto de la intimidación y también la perversión de la militancia. Su escritura no busca el aplauso de una tribu. Sabe bien que habrá siempre alguien a quien lastimen sus revelaciones. Como medalla puede portar las acusaciones de traidor: son muestra de la decepción que su honestidad genera en los sectarios. El miedo calla. El sectarismo pide administrar la verdad: ocultar lo que resulte desfavorable a la causa; exagerar los vicios del enemigo; maquillar hechos para que embonen con el prejuicio. Si Héctor de Mauleón no cree en el periodismo de cruzada es porque, como ha dicho, en el momento en que el reportero se imagina como héroe de caballería, pervierte la profesión. Al entregarse a una causa (así sea la más noble) deja de hacer periodismo para hacer militancia.

Pocas profesiones tan solitarias y vulnerables como lo es el periodismo en el México de hoy. Dejar letras en un diario es un acto de enorme responsabilidad cívica. En tiempos de violencia y sectarismo, frente a una sociedad desinteresada en la verdad fastidiosa y una política polarizada que exige lealtades por encima de cualquier otra cosa, no es fácil escribir con lucidez, decoro y valentía. Pocos periodistas están a la altura del drama que vivimos como Héctor de Mauleón.

Que se presuma inocente a Rafa Márquez

Aquí les dejo a ustedes la reflexiones de mi hermana en torno al trato que ha recibido Rafa Márquez. Las hago mías, con mucho gusto.

La arbitraria demolición de Rafa Márquez
Verónica Mastretta

Carlos Puig y Alejandro Hope han escrito el procedimiento mediante el cual un brazo de la DEA mete a una persona en una lista negra de la OFAC, Oficina para el Control de Activos Extranjeros, a supuestos “colaboradores” o “cómplices” de organizaciones criminales sin pasar por la mesa de un juez. Esas listas se hacen públicas sin haberles dado a los inculpados el beneficio de la presunción de inocencia, ni la mínima oportunidad de defenderse, antes de ser difamados, antes de que se les congelen sus bienes y antes de que se les arrastre como toros después de una lidia por el ruedo de los medios, la opinión publica y las crueles redes sociales.

Al otro día de la publicación de la lista, en las redes sociales ya corría un meme de Rafa Marquez vistiendo una camiseta a rayas de presidiario. Los tibios dueños del Atlas también lo desconocieron e hipócritamente salieron a decir que se fuera a defender y que cuando resolviera su caso tendría “abiertas las puertas” del club. Podrían tener el valor de dejarlo jugar mientras se defiende de algo de lo que ni siquiera ha sido acusado. Según se sabe, el procedimiento de sacarlo de la lista puede durar años,como duró años sacar a un club de futbol de Colombia al que finalmente declararon inocente y sacaron de la lista. Así de absurdo.
En Estados Unidos, si al final el “enlistado” Rafa Marquez se defiende en tribunales y es declarado inocente, podrá recuperar sus bienes y le pagarán los intereses que su dinero haya generado en ese tiempo. Allá también podría demandar por difamación y daño moral y patrimonial a quien él juzgue conveniente. Si prueba su inocencia por lo menos podrá tener derecho a una compensación monetaria y a una amplia disculpa pública por el daño, aunque nada le devolverá sus últimos años perdidos como jugador.

Aquí en Mexico la difamación ha dejado de ser un delito y se pueden decir las peores cosas de quien sea. El proceso jurídico para demandar a quien calumnia es tan lento y complicado y la multa tan menor, que los difamados optan por tratar de superar el episodio con el bálsamo del olvido y el paso del tiempo. En México difamar y calumniar sin consecuencias es una conquista absurda y perversa, una distorsión del derecho a la libertad de expresión, una patente y un premio al libertinaje: de decir lo que sea de otros, sin ninguna consecuencia para el que calumnia.
En México Rafael Márquez no será compensado de ninguna manera legal ni moral si prueba su inocencia, pero mientras se le prueba culpable de algo de lo que ni siquiera ha sido acusado, podría seguir jugando. Esa oportunidad ya se la negó el Club Atlas y la postura de la FMF seguramente será igual.

En México es ILEGAL publicar una lista con presuntos sospechosos sin pasar por un juez. Es ILEGAL que con base en esa simple lista se proceda a incautarle sus bienes a una persona o empresa . Sin embargo, con base a los acuerdos internacionales que como país hemos firmado y que estamos obligados a cumplir, sin mediar una orden judicial la Secretaría de Hacienda tiene que congelar las cuentas de Rafa Marquez y de todos los mexicano que aparezca en listas como las de la OFAC . En este caso nuestro país se ve obligado a hacer a un lado los procedimientos y el derecho a defenderse que la ley mexicana nos otorga basándose en los dichos de la abusiva DEA y los absurdos procedimientos discrecionales de su maldita guerra de las drogas y de todas las malditas guerras y frentes que tienen abiertos por todo el mundo.

Existen tratados y leyes internacionales, pero tendríamos que Rafael Márquez es inocente hasta que se le pruebe lo contrario. Rafael Márquez o el más humilde ciudadano de este país tienen derecho a la presunción de inocencia.

¿Por qué tantos mexicanos son tan poco solidarios?¿Porqué muchos medios de comunicación, la Federación Mexicana de Futbol, el Club Atlas y todos los que han visto a Márquez jugar y ser un deportista serio, entregado, y exitoso, le niegan ahora de la manera más mezquina el beneficio de la duda y la presunción de inocencia que las leyes mexicanas nos otorgan a todos? De boca lo apoyan, de facto lo han echado a los leones. Toda una demolición sin haberle dado el derecho a probar su inocencia.