Párrafo para hoy

Había llegado a la edad del desencanto y no podía evitarlo, quería volver a la imposible edad en que la piel no le teme al desaire y todo: un colibrí, un pantano, un clavel, un torero, una alcachofa puede erizar los recuerdos, convocar el deseo y hacerla ir tras él sin otro temor que el de no hallarlo.

8 comentarios

  1. Natalia Oberli   •  

    Jamás he tenido un perro, razón por la cual al empezar a leer esta publicación pensé que no entendería. Sin embargo, cuando terminé de leer mi corazón latía de prisa, mis ojos se humedecieron y logré sentir el dolor por la desaparición de su perro como si hubiera sido mío… Gracias por escribir, me impresiona la forma en la cual ciertas personas que no conozco pueden llegar a hacerme sentir cosas tan profundas, cosas que algunos conocidos no podrían jamás producir en mí. No sé de qué forma contactarla de manera más personal, le escribo porque trabajo en la Universidad de Friburgo (en Suiza) como asistente doctoranda; mi jefe, el director del Departamento de Español de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas me pidió que la contactara porque sería un honor para nosotros invitarla a nuestra universidad. Yo estaré en México a mediados de junio y durante todo el mes de julio, podría ir a verla a Puebla si le interesa que profundicemos en el tema personalmente. O si lo prefiere podría proporcionarle los datos de mi jefe, para que si gusta se ponga en contacto directo con él y escuche su propuesta. Espero que su presencia en nuestra universidad no sea un sueño irrealizable y que al menos podamos discutirlo. Le agradezco de antemano su atención y esperaré con ansias su respuesta.

  2. Ángeles Mastretta   •     Author

    Sí claro, Manu. La gente encuentra el desencanto a los sesenta. Este personaje no. Y nostros tampoco, Ni a los 70, ni los 90. Ya luego no sé para qué nos alcance. Besos
    Y besos a nuestro Puerto Rico, tan bien representado.

  3. Ángeles Mastretta   •     Author

    Muchas gracias por sus comentarios. Es un honor leerlos.

  4. mcjaramillo   •  

    Si hemos llegado a la edad en que la piel sí teme el desaire, al menos, evitemos el desencanto, porque una larga vida bien merece un homenaje.
    Un abrazo grande, mi queridísima Ángeles.

  5. Hector Manuel Lopez Rodriguez   •  

    Que emoción y alegría que usted vaya a leer estas pobres palabras. Quisiera limpiarlas y abrillantarlas, pero han nacido así. Sabe, cuando en una conferencia en Puerto Rico leyó aquel ensayo sobre de donde sale la lengua me gusto mucho. Y me hizo pensar. En especial el final, aquello que cuando la lengua calla, los dedos escriben.
    También en alguna parte de sus libros he leído que bastante nos cuesta a cada uno montar nuestra vida, como para que otros nos la partan con sus comentarios en trozos. Eso también me que quedado con eso. Sin contar, que he viajado a muchos lugares de México para ver si en alguna parte veo sus recuerdos, esos que también describen por ejemplo en Puebla cuando era una chavala.
    Nos vemos.

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