Paolo Giubelino y la partícula de dios

Otro abril, mi hermana me contó su encuentro con este físico genial cuyo nombre y sabidurías no reconocimos hasta encontrar al sencillo profesor que visitó la Benemérita Universidad de Puebla y estuvo en el cabildo de la ciudad en donde recibió un reconocimiento como visitante distinguido. Ayer nos acordamos mucho de él, a propósito de los dioses y sus incógnitas. Así que les regalo una parte de esa memoria.

CON UN GENIO ENFRENTE
Verónica Mastretta

Un sábado de 2012, cuando era regidora, me tocó presidir una ceremonia en el Salón del Cabildo de Puebla. Se les iba a entregar el reconocimiento de visitante distinguidos a unos científicos europeos invitados por la BUAP. Cuando leí el resumen con los datos de nuestros visitantes y el proyecto que los había traído a Puebla me emocionó e interesó mucho estar ahí. En el lugar central estaba un hombre altísimo, de mirada viva y curiosa, inquieta e inteligente. Leí su nombre: Paolo Giubellino. Era el director del proyecto ALICE, (A Large Ion Collider Experiment) llevado a cabo por el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) en Ginebra ,Suiza, y en el que participan mil científicos de manera directa y 37 universidades, entre ellas la BUAP y la UNAM con dos científicos trabajando en Suiza. El proyecto ALICE es el experimento científico más ambicioso y grande en la historia de la humanidad, pues reproduce las primeras millonésimas de segundo de vida del universo.Voy a intentar explicarlo en poquitas palabras y de manera sencilla. A ver si lo logro.Los científicos de ALICE han desarrollado un acelerador y colisionador de partículas que al estrellarse reproducen a nivel microscópico el instante del nacimiento del universo, la explosión llamada Big-Bang. Los astrónomos aseguran que el universo nació a partir de esa gran explosión hace quince mil millones de años, y que de ahí surgió toda la materia como la conocemos ahora, ya sea en forma de estrellas, galaxias, nebulosas, planetas o seres vivos. ¿Qué había antes? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que el proyecto mencionado recreó lo sucedido en el Big-Bang por medio de un acelerador de partículas enterrado setenta metros bajo tierra, en un túnel circular de 20 kilómetros de largo y nueve kilómetros de diámetro. En 2007 se llevó a cabo el primer experimento. El equipo instalado permite colisionar, chocar hadrones, impactando sus núcleos atómicos a una velocidad cercana a la de la luz. Los expertos en física de altas energías sabían que en el momento del choque las microscópicas partículas se calentarían a temperaturas mil veces más altas que las del mismo sol y que eso lograría liberar a las partículas más pequeñas existentes ,llamadas “quarks”, y hoy conocidas coloquialmente como “la partícula de Dios”. A mi no me cabe en la cabeza como pudieron imaginar y diseñar esto, pero a ellos, a estos científicos audaces, sí. Por eso son genios de la estirpe de Copérnico, Galileo o Newton. Las fotos que uno puede ver de estos experimentos que reproducen nuestro universo en una altísima escala microscópica las pueden encontrar en internet. ¡Búsquenlas! Son muy hermosas.
En la pared del salón de clases de la escuela donde estudiaron mis hijos, estaba dibujada la línea de la vida. Esa línea arrancaba con el Big-Bang y le daba toda la vuelta al salón. Ahí se veían reflejados quince mil millones de años de historia del universo. En el último centímetro de la línea de la vida, aparecía el hombre. ¡Qué ilustrativa era esa línea de la vida! Nos recuerda la brevedad de nuestra historia como seres humanos y nuestra enorme fragilidad. Por eso fue tan emocionante tener frente a mí en el cabildo al líder de todo ese experimento maravilloso que hasta la fecha ha costado más de 4 mil millones de euros. Al terminar la ceremonia, el altísimo Paolo me ayudó a bajar la escalera del palacio municipal, pues me estaba recuperando de una accidente en el que me fracturé una rodilla. Paolo es un conversador irredento igual que yo , así que ese día nos quedamos platicando y acabamos siendo amigos. Nos escribimos con frecuencia y no deja de sorprenderme su capacidad para trabajar y viajar. Un día está en China, otro en Brasil, otro en India o en Australia y otro en México. Hace tres años regresó a México a dar una conferencia a la UNAM. Después del evento y horas antes de irse visitamos Coyoacán. Compró para su hijo Lorenzo toda clase de dulces y juguetitos populares que fue metiendo con todo cuidado en la pequeña maleta con la que viaja. Hasta dos mangos de manila se llevó. Todo en él es sencillez y sabiduría, alegría y curiosidad por la vida.

El 3 de Septiembre de 2014, Paolo Giubellino, italiano del Piamonte, recibió el premio Lise Meitner para la Física Nuclear, otorgado solo cada dos años a la división de Física Nuclear de la Sociedad Europea de Físicos. Es la primera vez que se le otorga a un italiano. Con su ligera mochila al hombro lo ví desaparecer en la sala de abordar del aeropuerto en un día como hoy.

Es bonito recordar esto. En nuestro país y en el mundo hay una adicción a hablar de las malas noticias o de los complicados e inquietantes chismes políticos , cuando es infinitamente superior hablar de la capacidad del ser humano para crear belleza y conocimiento. Que afortunada fui de tener frente a mí a este científico único, un hermoso ser humano.

3 comentarios

  1. ALFILER   •  

    Bom dia Cardoso tem um carro da sagima ma circulando desde 2010 em Pedreiras como carro partícula de uma família que sique trabalha na sagrima viagra

  2. Javier Negrete   •  

    Me gusto muucho su tema y su narrativa

  3. mcjaramillo   •  

    El conocimiento suele hacer a la gente sencilla y de trato amable. Los dos tuvisteis suerte al encontraros.

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