Confiar

Es triste cuando el aire se pone poco fiable, cuando una pregunta se lee como un insulto. Le pregunté a Andrés Manuel, en un tuit, por qué, si no confía en el INE, va a una elección que el INE organiza y cuenta. Me equivoqué en lo de cuenta, porque no cuenta solo, cuentan miles de buenas personas, y desconfiar de ellas también es agraviarlas.

No esperé mucho a los enojados que confundieron la pregunta con insulto. Por fortuna entro poco en estos asuntos. No tengo ni el valor, ni el hígado, ni las certezas. Soy la hija de un hombre que vivió y padeció la Segunda Guerra Mundial. Me aterran los litigios. Ahora, preguntas puedo hacer sin desdorar el aureola del preguntado. Conocí a Andrés Manuel cuando nos llevó a conocer los camellones chontales en 1979. y me gustaron su naturalidad y su entrega a un proyecto pequeño y cercano. Ya no lo veo ser así. No es ni mi dios, ni mi demonio. Qué tedio sería que lo fuera. Por eso le pregunto como a cualquier persona. Y lo hago porque en algo hay que creer en medio de este largo litigio que se nos espera. Y a mí, con el trabajo que me ha costado convencer al INE de que acepte que mis dos nombres son uno mismo, me cuesta no confiar en que tiene una gran cantidad de personas honradas trabajando ahí. Dedicadas, cuidadosas, que tratan a la gente con deferencia y que en los últimos meses han trabajado en cuartos incómodos,  apretados, a veces sin ventanas, a veces un poco al aire libre, _como vi a un muchacho sonriente recibiendo papeles en la puerta de la representación del INE en la avenida Parque Lira_. Días y días atendiendo ciudadanos que viven pendientes de su credencial de elector como único y principal testimonio de que son ellos los que van al banco, se suben a un avión, se registran en un mostrador, piden trabajo, encuentran confianza y votan. Errores de unos no hacen el todo. Aciertos de la mayoría, sí.  Yo sí confío en el INE. A pesar de las muchas veces en que me enojan los resultados de las elecciones.

 

Punto y seguido: ¿Alguien sabe lo que son los apellidos mexicanos? A un señor le pareció que el mío no lo es. Guzmán, ¿le gustaría más? ¿Suena más mexicano? ¿Arista, Ramos, Esparza, Cruz,? Tengo para ofrecer. También tengo un Sauri, pero ése puede ya no resultar tan mexicano. Tomado con sentido del humor, el Twitter es divertido. Y lo es mucho más cuando es ingenioso. Por eso voy de vez en cuando. Aunque a buena parte de los jóvenes que me rodean les parezca un error. Y aunque sea otro error no obedecer el consejo de mis jóvenes. Han cambiado las cosas, antes los sabios eran los viejos. Ahora, sin duda la sabiduría es de menos a más. Aquí los que mejor entienden, son mis nietos. A uno le gusta bailar el tango cargado por su abuela. Y al otro hurgar entre los helechos y morirse risa.  A los dos, salir a la calle y ver qué y quién pasa. No le temen a la calle. Son sabios.

Punto y aparte: Les recomiendo con entusiasmo este ensayo de Mónica Lewinsky. No me la imaginaba así. Lo que son los prejuicios. Tiene una capacidad de entender, perdonar, recuperarse, compadecer. que conmueve. A ver si se los parece.

https://www.vanityfair.com/news/2018/02/monica-lewinsky-in-the-age-of-metoo