Zapatero a tus zapatos

Tiene razón quien me manda a escribir que es lo mío. Cantar más allá de la escalera en caracol de mi casa, es otro sueño, para otra vida. Hace como tres meses aprendí de qué modo ésa es una profesión. Casi de fe. Mi hija Catalina, está haciendo una película. Una, de las tres personajes de la historia, es cantante. Tenía que aparecer un momentito, en la tele de la casa de su madre enferma, cantando en la distancia. Ni para pedírselo a una consagrada, ni para contratar una principiante joven, porque se supone que la voz no es cristalina. ¿Qué mejor idea? ¡Mi mamá! Y me puso a cantar. Ése día sí a sufrir como profesional. Encerrada en un estudio bastante mugrosito, acompañada de un magnifico pianista cubano y una desafiante trompeta en la boca de otro cubano, me hicieron ensayar hasta el cansancio. Entrando cuando se debe, llegando a donde se va y, sobre todo, para mi desgracia, a tiempo. Porque ellos no estaban como el del pianito a las órdenes de mi tonada y mis énfasis. Conclusión, esa noche me retiré de la fantasía. ¿Cantante? Trabajo para Guadalupe Pineda, Eugenia León y Tania Libertad. Mis tres heroínas. Yo a mis zapatos. Que no serán Ferragamo pero también están hechos a mano.

Música para hoy: Por lo pronto, Los Beatles, -adivinen la razón-, cantando  “Cuando tenga 64″. A ver quién encuentra el mejor link porque yo ando corriendo  y mi sobrino Diego no me ha mandado el enlace. Hasta ahora.    Y gracias por el cariño y la esperanza.